La Agencia Nacional de Administración Fiscal (ANAF) de Rumanía ha detectado un fraude fiscal superior a los 540 millones de leus tras realizar más de 1.100 inspecciones a particulares. Estas investigaciones se centraron en individuos que no pudieron justificar el origen de fondos utilizados para compras, inversiones, depósitos bancarios o préstamos a empresas. En numerosos casos, los investigados alegaron que los fondos provenían de ahorros en efectivo, ingresos del extranjero o donaciones, pero no pudieron aportar documentación que respaldara estas afirmaciones. Como resultado, la ANAF ha establecido reclamaciones fiscales adicionales y ha implementado medidas cautelares por un valor de más de 123 millones de leus. Las inspecciones buscan combatir la economía sumergida y asegurar el cumplimiento de las obligaciones fiscales. La ANAF continúa intensificando sus esfuerzos para identificar y sancionar prácticas de evasión fiscal.