El primer ministro designado, Adrian Veștea, ha lanzado fuertes críticas contra la dirección del Partido Nacional Liberal (PNL), boicoteando su congreso extraordinario. Veștea calificó el congreso como un "simulacro democrático" que busca instaurar una "dictadura" dentro del partido. Advirtió que la marginación de miembros históricos del PNL en favor de nuevos afiliados podría convertir al partido en un mero apéndice del USR. Esta postura pone en peligro el apoyo del PNL al gobierno que Veștea intenta formar. El primer ministro designado considera que las acciones actuales amenazan la identidad y autonomía del PNL. La situación genera incertidumbre sobre la estabilidad del futuro gobierno y la cohesión interna del PNL. Veștea expresó su decepción ante lo que considera un desarrollo previsible y lamentable.
