Los pensionistas rumanos tienen la obligación de enviar un certificado de vida antes del 30 de septiembre. Este documento es esencial para confirmar que siguen vivos y, por lo tanto, tienen derecho a seguir recibiendo su pensión. El certificado debe ser completado y firmado ante una autoridad legal competente, como un notario o un funcionario público. Posteriormente, debe enviarse a la oficina territorial de pensiones correspondiente. Los pensionistas rumanos que residen en el extranjero también están sujetos a este requisito y deben cumplir con el plazo establecido. El incumplimiento de esta obligación podría resultar en la suspensión o pérdida de los beneficios de la pensión. Es importante que los pensionistas se informen y actúen a tiempo para evitar inconvenientes.