El intento de formar gobierno en Rumanía ha fracasado tras no obtener el voto de confianza del Parlamento. Dan Motreanu, líder del PNL, calificó al gobierno anterior como "traidor" y criticó la falta de apoyo parlamentario, incluso después de las gestiones del primer ministro designado con el partido AUR. Motreanu responsabilizó al PSD, partido al que acusa de haber provocado la crisis política actual, y solicitó al presidente del país que convoque nuevas consultas. Por su parte, Robert Sighiartău señaló a Sorin Grindeanu como uno de los principales responsables de la crisis, sugiriendo que una dimisión sería un acto de honor. La situación política rumana se encuentra en un punto muerto, sin una solución clara a la vista y con acusaciones cruzadas entre los principales partidos. Se espera que el presidente inicie nuevas negociaciones para buscar una salida a la crisis.