En Rumania, 75 niños luchan diariamente contra la esclerosis múltiple, enfrentando fatiga crónica, hospitalizaciones y el miedo al aislamiento social. Estos niños, a menudo incomprendidos por sus compañeros, encuentran refugio únicamente en sus familias. Un campamento reciente ha demostrado ser un punto de inflexión, ofreciéndoles un espacio seguro para conectar con otros que comparten sus experiencias. Este encuentro les brinda la esperanza de vivir cada día con renovado ánimo y la fuerza para afrontar los desafíos futuros. La iniciativa busca visibilizar esta enfermedad y romper el estigma que sufren estos jóvenes. El campamento no solo les proporciona apoyo emocional, sino que también les recuerda que no están solos en esta batalla.