Rumanía y Eslovaquia han presentado una postura conjunta ante la Comisión Europea para revisar la protección del oso pardo. Ambos países solicitan la puesta en marcha de un proceso de evaluación que permita una gestión más flexible de esta especie. Esta petición se centra en aquellas poblaciones que han alcanzado y mantienen un estado de conservación favorable a largo plazo. El objetivo es implementar un régimen de gestión similar al que ya se aplica actualmente para el lobo. Según informó el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR), se busca adaptar la normativa estricta de protección a la realidad actual. Con esta medida, los gobiernos pretenden equilibrar la conservación de la fauna con la gestión territorial. La propuesta busca así una mayor operatividad en el control de las poblaciones de osos en sus respectivos territorios.