El Ministerio de Educación Pública (MEP) de Costa Rica enfrenta una aparente paradoja: altos índices de aprobación estudiantil simultáneamente con importantes deficiencias en el aprendizaje. A pesar de que el MEP reconoce estos rezagos educativos, las tasas de aprobación han alcanzado niveles históricos recientes. Esta situación plantea interrogantes sobre la validez de las evaluaciones actuales y su correlación con una preparación real para el futuro profesional. Expertos sugieren que la promoción estudiantil, sin abordar las carencias formativas, podría generar una futura escasez de profesionales calificados. La contradicción entre aprobación y aprendizaje efectivo requiere un análisis profundo del sistema educativo costarricense. Se debate si las políticas actuales priorizan la cantidad sobre la calidad en la educación. La situación exige una revisión de los métodos de evaluación y un enfoque renovado en el fortalecimiento de las habilidades fundamentales de los estudiantes.