La fiscalía italiana ha descartado que Giulio Regeni, el estudiante de doctorado italiano asesinado en Egipto en 2016, fuera un espía o tuviera vínculos con los servicios de inteligencia británicos. La investigación no ha encontrado ningún elemento que respalde la hipótesis de una conexión con agentes del Reino Unido. Esta conclusión pone fin a especulaciones previas sobre una posible implicación británica en el caso. La fiscalía ha confirmado que Regeni estaba realizando investigaciones académicas sobre los sindicatos egipcios, un área sensible políticamente. La investigación continúa centrada en identificar a los responsables directos de su tortura y muerte, pertenecientes a las fuerzas de seguridad egipcias. Hasta el momento, no se han presentado nuevas pistas que apunten a otras direcciones investigativas. El caso sigue siendo un punto de tensión en las relaciones bilaterales entre Italia y Egipto.
