Investigadores franceses liderados por el CNRS han descubierto evidencia de un vertido masivo de residuos radiactivos en las profundidades del Atlántico Norte. Entre la década de 1950 y 1990, varios países europeos vertieron más de 200,000 barriles de desechos radiactivos en esta zona. La reciente misión NODSSUM, realizada entre junio y julio de 2025, mapeó estos barriles que contienen residuos de baja y media actividad. El estudio busca evaluar el impacto de estos vertidos en el ecosistema marino. Los científicos están preocupados por las posibles consecuencias a largo plazo para la vida marina y la salud humana. Esta investigación marca el inicio de un proyecto más amplio para comprender la magnitud y los riesgos asociados con esta contaminación. El equipo continuará monitoreando y analizando la situación para evaluar las opciones de mitigación.

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