Diversos gobiernos de Asia y África han denunciado que Rusia emplea métodos engañosos para reclutar ciudadanos y enviarlos al frente de batalla. Estas acusaciones sugieren que muchas personas son inducidas a combatir bajo falsas promesas. Sin embargo, testimonios recogidos en campos de prisioneros de guerra revelan una realidad más compleja y matizada. Algunos combatientes parecen haber sido víctimas de fraude, mientras que otros podrían haber actuado por voluntad propia. Esta situación crea una "zona gris" jurídica y moral sobre el estatus de estos soldados extranjeros. El análisis de los testimonios permite cuestionar si se trata de voluntarios o de víctimas de captación forzosa. En definitiva, el reclutamiento ruso presenta una mezcla de coerción y oportunidad económica.