El historiador alemán Klaus Gestwa afirma que Vladimir Putin utiliza la historia como un arma en su lucha por la reconstrucción del imperialismo ruso. Gestwa señala que las acciones de Rusia en Katyn, el lugar de la masacre de oficiales polacos, son un ejemplo de esta manipulación histórica. Considera que se trata de una manipulación “perfidiosa” de la memoria colectiva. Según el historiador, Putin distorsiona el pasado para justificar sus acciones presentes y futuras. Esta estrategia sirve para fortalecer la narrativa de una Rusia poderosa y restaurar su influencia en la región. El análisis de Gestwa subraya la importancia de comprender cómo se utiliza la historia como herramienta política en el contexto actual. La manipulación de Katyn, en particular, se presenta como un caso emblemático de este fenómeno.