El líder del partido AUR, George Simion, afirma haber recibido una llamada de un asesor presidencial la noche de la votación sobre el Gobierno Veștea, instándole a que su partido votara a favor. Simion declaró que el asesor sugirió que sería "conveniente" que AUR apoyara al gobierno. La Presidencia rumana ha negado categóricamente estas acusaciones, desvinculándose de cualquier intento de negociación o presión sobre los partidos políticos. Un diputado ha solicitado “explicaciones obligatorias” a la Presidencia sobre este incidente. La Presidencia insiste en que Nicușor Dan, el presidente, no autorizó a ningún asesor a realizar tales gestiones. El incidente ha generado controversia y debate político en Rumanía. La situación plantea interrogantes sobre la independencia del proceso legislativo y la posible injerencia del poder ejecutivo.