El presidente checo, Petr Pavel, recurrió a la vía judicial presentando una querella de competencia contra el gobierno por la disputa sobre la cumbre de la OTAN, pero previamente intentó una solución dialogada. El ministro de Asuntos Exteriores, Petr Macinka, calificó la querella como una medida confrontacional. Sin embargo, dos cartas enviadas por el presidente al ex primer ministro Andrej Babiš en abril y mayo revelan que el Palacio de Hradčany buscaba un acuerdo. En un documento confidencial de mayo, el presidente instaba a una actuación conjunta para transmitir una imagen de unidad a la ciudadanía y a los aliados. Babiš, no obstante, ignoró ambas misivas presidenciales, frustrando los intentos de llegar a un consenso previo a la presentación de la querella. La decisión judicial se produce tras el fracaso de estas gestiones diplomáticas.