La Presidenta Laura Fernández expresó su oposición a las pensiones de lujo en general, pero justificó el beneficio que reciben los expresidentes. Según la mandataria, esta pensión garantiza que los exjefes de estado no necesiten buscar empleo tras dejar el cargo. Esto, a su vez, asegura su independencia y evita que se vean en la necesidad de aceptar favores que puedan comprometer su objetividad. Fernández argumentó que la pensión es una forma de asegurar la autonomía de quienes alguna vez ocuparon la máxima responsabilidad del país. Su declaración busca diferenciar la pensión presidencial de otros beneficios considerados excesivos. Finalmente, la Presidenta busca con esta medida, mantener la integridad y el criterio independiente de los expresidentes.

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