El ministro de Economía portugués ha sido criticado por aparentemente priorizar la gestión de los fondos europeos y el Plan de Recuperación y Resiliencia (PRR) sobre las necesidades de las empresas. Observadores señalan que, si bien la atención a los fondos es comprensible, el PRR es un programa temporal. Existe la preocupación de que esta concentración pueda desatender el desarrollo y la sostenibilidad a largo plazo del tejido empresarial portugués. La estabilidad y crecimiento de las empresas son fundamentales para la economía nacional, más allá de los ciclos de financiación europea. Se argumenta que una visión más equilibrada entre ambos aspectos sería lo ideal para asegurar una recuperación económica sólida y duradera. La falta de enfoque en las empresas podría tener consecuencias negativas a futuro.