Durante una conferencia de prensa a bordo del vuelo de Metz a Roma, al finalizar su viaje a Francia, el Papa condenó a los movimientos extremistas, refiriéndose a ellos como "no cristianos". Esta declaración se produjo en respuesta a preguntas sobre el auge de la extrema derecha en varios países europeos. El Sumo Pontífice enfatizó que la ideología de estos grupos no es compatible con las enseñanzas del cristianismo. Añadió que el cristianismo promueve valores como la inclusión, la compasión y el respeto por la dignidad humana, valores que contrastan con el discurso de odio y la intolerancia que a menudo caracteriza a estos movimientos. La declaración del Papa busca clarificar la postura de la Iglesia Católica frente al crecimiento de la extrema derecha en Europa y en otros lugares. Se espera que esta intervención tenga un impacto significativo en el debate público sobre este tema.