El texto analiza la naturaleza de las encuestas como herramientas basadas en la estadística. Se destaca que este tipo de instrumentos operan fundamentalmente a través de probabilidades. Debido a su metodología, no tienen la capacidad de generar certezas absolutas sobre los resultados. El análisis sugiere que existe una diferencia marcada entre la tendencia estadística y la realidad final. Por ello, se cuestiona si las encuestas están fallando en sus predicciones. En conclusión, el autor recuerda que la probabilidad no es sinónimo de seguridad. El artículo invita a reflexionar sobre la fiabilidad de estas herramientas en el contexto actual.
