La Najwyższa Izba Kontroli (NIK), el organismo de control polaco, ha cuestionado gastos de más de 160.000 zlotys realizados por el Ministerio de Justicia en enero del año pasado. Estos fondos se destinaron a entretenimiento como espectáculos de danza, karaoke y una piscina de bolas durante una fiesta de carnaval para empleados y sus familias. NIK considera que dichos gastos fueron "improcedentes". El Ministerio de Justicia, bajo la administración de Adam Bodnar en ese momento, defiende la organización del evento. Argumentan que la fiesta era una iniciativa para mejorar el ambiente laboral. La controversia radica en si estos gastos se ajustan a las prioridades y la correcta utilización de los fondos públicos. El caso ha generado debate sobre la transparencia y la rendición de cuentas en la administración pública polaca.