La fiscalía holandesa ha decidido no presentar cargos contra el agente de policía que disparó y mató a Jerryson, un joven de 15 años, durante un incidente en Capelle aan den IJssel en septiembre pasado. La investigación determinó que el uso de la fuerza por parte del agente fue justificado y conforme a los protocolos establecidos. El incidente se originó tras el robo de una bicicleta eléctrica a un menor, presuntamente con un arma de fuego. Al interceptar a los sospechosos, los agentes observaron la posibilidad de que estuvieran armados y procedieron con precaución. Durante la persecución, el agente disparó dos veces al aire como advertencia, y posteriormente apuntó a las piernas del fugitivo. Al girarse el joven, el agente percibió un arma en su mano y disparó, alcanzándolo en el torso. Se confirmó que el adolescente portaba un arma cargada y lista para disparar. La fiscalía concluyó que el agente actuó en defensa propia ante una amenaza inminente.