Actualmente, se producen más de un millón de botellas de PET por minuto a nivel mundial. Esta alta producción, combinada con la durabilidad química del plástico, se ha convertido en un grave problema ambiental. Los residuos plásticos, debido a su lenta degradación, persisten en el medio ambiente durante décadas, incluso siglos. Científicos han detectado estos residuos en los lugares más remotos del planeta, evidenciando la magnitud de la contaminación. La persistencia del plástico representa una amenaza creciente para los ecosistemas terrestres y acuáticos. La capacidad del plástico para no descomponerse fácilmente lo convierte en un desafío ambiental de largo plazo que requiere soluciones urgentes y globales.