La confrontación de Filipinas en las disputas territoriales marítimas, especialmente su defensa del fallo arbitral de 2016 en el Mar Meridional de China, difiere de la tendencia general de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean). El presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., anunció en mayo su intención de conmemorar el décimo aniversario del fallo arbitral en julio, destacándolo como una muestra del compromiso de Manila con la resolución pacífica de conflictos. Sin embargo, esta postura podría debilitar la centralidad de Asean en la región. Analistas sugieren que la estrategia filipina no ha logrado disminuir las tensiones, sino que las ha exacerbado. La divergencia de Filipinas se produce en un contexto donde otros miembros de Asean buscan un enfoque más pragmático y negociador con China. Esta situación plantea interrogantes sobre la cohesión interna de Asean y su capacidad para abordar los desafíos regionales de manera unificada. La conmemoración del fallo arbitral podría intensificar aún más las tensiones con China.