La Vicepresidenta de Filipinas, Sara Duterte, ha afirmado que el Presidente Marcos la considera una “amenaza” desde 2023, en lugar de abordar las acusaciones sobre sus presuntos vínculos con fondos chinos. Duterte no ofreció detalles sobre la naturaleza de esta amenaza percibida, pero sugirió que es un objetivo del gobierno actual. Esta declaración surge en un momento de crecientes tensiones políticas en Filipinas. La Vicepresidenta evitó responder directamente a las preguntas sobre su relación con posibles fuentes de financiamiento de China. En cambio, optó por presentar la narrativa de ser una figura perseguida por la administración de Marcos. La situación plantea interrogantes sobre la estabilidad política interna en Filipinas y las relaciones dentro del gobierno. Esta controversia podría intensificar la polarización en el panorama político filipino.