La tradición islámica conmemora el 10 de Muharram como el día en que el Faraón encontró su fin. Según la narrativa, este día, conocido como Ashura, marcó el momento del hundimiento del Faraón y su ejército en el Mar Rojo. Este evento se considera un momento crucial en la historia religiosa, asociado con la liberación del pueblo israelita de la esclavitud. La historia relata que el Faraón, quien se proclamaba divino, sufrió un destino trágico al intentar perseguir a Moisés y sus seguidores. El relato enfatiza el poder divino y la inevitabilidad del castigo para aquellos que desafían a Dios. La conmemoración de este evento sirve como una lección sobre la humildad y las consecuencias de la arrogancia.
