Una trabajadora social de Alice Springs, Australia, ha evitado una condena de prisión por obstrucción a la justicia. Fue descubierta en un hotel con un joven de 20 años, un delincuente en libertad condicional bajo su supervisión. La mujer intentó ocultar la ubicación del fugitivo a las autoridades. El tribunal consideró que, si bien su conducta fue inapropiada y representó una grave falta profesional, no justificaba una pena de cárcel. Se le impuso una sentencia suspendida y deberá cumplir con servicios comunitarios. El caso ha generado debate sobre la ética profesional y los riesgos en el sistema de libertad condicional. La identidad de ambos individuos no ha sido revelada públicamente.
