La bailarina Irlin Finsådal ha criticado la atmósfera individualista que percibe en el festival de música VG-lista, uno de los eventos más importantes de Noruega. Finsådal describe una cultura centrada en el "yo, yo, yo" entre el público asistente. Sus declaraciones sugieren una falta de entusiasmo genuino y una preocupación por la auto-promoción en lugar de disfrutar del evento en sí. La artista responsabiliza a los padres de educar a sus hijos en valores como el entusiasmo y la apreciación colectiva. La crítica ha generado debate sobre la influencia de las redes sociales y la cultura contemporánea en el comportamiento de los jóvenes. Se espera que las declaraciones de Finsådal impulsen una reflexión sobre la importancia de fomentar una experiencia más positiva y comunitaria en eventos públicos. El festival VG-lista aún no ha respondido directamente a las críticas.