Más de 10.272 residentes del condado de Nduga, en las montañas de Papúa, Indonesia, permanecen desplazados desde diciembre de 2018, cuando se desató un conflicto armado en la región. La situación humanitaria ha persistido durante siete años, generando una crisis prolongada para la población afectada. Las autoridades locales, incluyendo a Leri Gwijangge, están instando al gobierno central a tomar medidas para poner fin a esta crisis y permitir el retorno seguro de los desplazados a sus hogares. El conflicto original, iniciado hace siete años, continúa afectando la estabilidad y el bienestar de la comunidad de Nduga. La falta de una solución duradera ha provocado una dependencia continua de la ayuda humanitaria para los desplazados. Se busca una intervención gubernamental efectiva para abordar las causas del conflicto y facilitar la reconciliación.
