El gobierno federal ha aumentado la comisión para los distribuidores de petróleo en Rs1.34 por litro, cediendo a una demanda de larga data. Aunque el incremento parece pequeño, su impacto se extiende al consumo anual de gasolina y diésel. Este aumento, anunciado en un día festivo y tras la amenaza de huelga de los distribuidores, llega en un momento de precios de combustible ya elevados debido a la situación en Medio Oriente. La decisión no incluyó el cambio a ajustes de precios mensuales o trimestrales, pero sí un aumento en el margen de ganancia de los distribuidores, que se trasladará directamente a los consumidores. Mientras que las demandas de los transportistas de mercancías permanecen sin respuesta tras ocho días de huelga, el gobierno actuó rápidamente para evitar un cierre de estaciones de servicio. Esta acción refleja una política con implicaciones duraderas para los precios de los combustibles y los presupuestos familiares, trasladando la carga financiera a los ciudadanos.