Las fuerzas de seguridad pakistaníes llevaron a cabo una operación terrestre y aérea en la frontera con Afganistán contra terroristas de Jamaatul Ahrar y Fitna al Khawarij, resultando en la muerte de 29 individuos. La operación, basada en inteligencia, se produjo tras una serie de ataques terroristas recientes en las provincias de Khyber Pakthunkhwa y Balochistán, así como en Karachi. Uno de los ataques, ocurrido en Karachi, contra un cuartel de los Rangers de Sindh, dejó tres agentes de seguridad muertos y condujo a la muerte de tres terroristas y el arresto de un sospechoso identificado como Usman Ali, quien provenía de Jalalabad, Afganistán. Entre los terroristas abatidos se encuentra Khan Farosh, un comandante de alto rango. El gobierno pakistaní vincula a Jamaatul Ahrar con la India, acusándola de actuar como un grupo proxy. La operación forma parte de la campaña "Ghazab lil-Haq" y se centra en destruir campamentos y refugios terroristas.