Las propuestas presupuestarias de Pakistán para el próximo año fiscal han sido criticadas por la insuficiente atención al sector agrícola, un pilar fundamental de la economía nacional. A pesar de las demandas de los agricultores y expertos, el presupuesto destina recursos limitados a la agricultura en comparación con otros sectores como defensa y energía. Se argumenta que esta falta de inversión podría afectar negativamente la producción de alimentos, el crecimiento económico rural y el empleo. El gobierno defiende sus decisiones, alegando la necesidad de priorizar la estabilidad macroeconómica y otras áreas consideradas estratégicas. Organizaciones agrícolas expresan preocupación por la falta de subsidios para fertilizantes y semillas, así como por la ausencia de medidas para modernizar el sector. La situación genera temores sobre la seguridad alimentaria y el bienestar de la población rural, que representa una parte significativa de la fuerza laboral del país. El presupuesto propuesto ha desatado un debate sobre las prioridades de desarrollo de Pakistán.