Los cajeros automáticos de paquetería, objeto de controversia en el pasado por su impacto visual y ubicación, están experimentando un cambio de percepción. La crítica se centraba en su estética, publicidad llamativa y emplazamientos inadecuados. Actualmente, se debate en el parlamento si deben considerarse construcciones menores sujetas a una regulación más estricta. La Asociación para el Comercio Electrónico (APEK) argumenta que un diálogo constructivo entre operadores, municipios y ciudadanos ha demostrado ser más efectivo que la imposición de normativas. Los operadores han adoptado un código de conducta para mitigar el impacto visual de estos dispositivos. Esta iniciativa busca abordar las preocupaciones de la comunidad y mejorar la integración de los cajeros automáticos en el entorno urbano.
