Investigadores de la Universidad Hebrea han descubierto que una de cada cinco mujeres que se somete a procedimientos estéticos muestra signos de comportamiento adictivo. El estudio revela una fuerte correlación entre la baja autoestima, especialmente relacionada con la imagen corporal, y el uso problemático de las redes sociales. Las redes sociales, a menudo, intensifican la insatisfacción con la apariencia física y alimentan el deseo de someterse a cirugías o tratamientos estéticos. Este ciclo puede llevar a una búsqueda constante de la perfección que se vuelve compulsiva y dañina. Los hallazgos sugieren la necesidad de abordar las causas subyacentes de la baja autoestima y el uso excesivo de redes sociales antes de considerar procedimientos cosméticos. Se destaca la importancia de la salud mental en el contexto de la cirugía estética y el bienestar general.