Los precios del petróleo alcanzaron su nivel más alto desde el 11 de junio, impulsados por la creciente preocupación por el suministro global. Esta alza se debe a la escalada de hostilidades entre Estados Unidos e Irán. Además, las amenazas a la navegación marítima por parte de la milicia Houthi, respaldada por Irán, en Yemen, contribuyen al aumento de los precios. La combinación de estos factores genera incertidumbre en las rutas de tránsito del petróleo. Los mercados evalúan el riesgo de interrupciones en el suministro, lo que impacta directamente en el costo del crudo. Expertos advierten que la situación podría agravarse si el conflicto se intensifica aún más, presionando los precios al alza. Esta tensión geopolítica afecta significativamente el panorama energético mundial.