Los precios del petróleo han experimentado un ligero descenso, ofreciendo un respiro temporal a los consumidores. Sin embargo, expertos advierten que esta calma podría ser efímera y que la volatilidad en el mercado energético continuará. A pesar de la reciente baja, tanto la gasolina de 91 octanos como el diésel se mantienen significativamente más caros que antes del conflicto bélico actual. Específicamente, la gasolina supera en un 20% los precios previos a la guerra, mientras que el diésel registra un incremento del 30%. Esta situación refleja la continua incertidumbre geopolítica y su impacto en los precios de la energía a nivel global. Analistas sugieren que factores como la producción de la OPEP y las tensiones internacionales seguirán influyendo en la evolución del mercado petrolero. Se espera que los consumidores sigan enfrentando precios elevados en el corto y mediano plazo.