Andrea Mauk ha denunciado que el hospital donde estuvo su hijo tras un accidente fatal extrajo varios de sus órganos. El joven, de 18 años, perdió ojos, piel, válvulas cardíacas y ligamentos bajo la etiqueta de "donaciones anatómicas". Según la madre, este procedimiento se realizó sin su conocimiento ni consentimiento previo. En el momento del fallecimiento, la señora se encontraba en Costa Rica y afirma que el centro médico nunca la contactó. Esta situación ha transformado su dolor personal en una lucha legal y social. Actualmente, Mauk lidera una campaña para exigir leyes más estrictas sobre la notificación y el consentimiento familiar. Su objetivo es evitar que otras familias pasen por una experiencia similar durante su duelo.