Un policía sueco ha sido condenado por abuso de autoridad después de registrar a un hombre con discapacidad que trabajaba en el gimnasio de la estación de policía. El agente denunció la pérdida de su teléfono móvil tras un entrenamiento y, sin tener sospechas fundadas, procedió a registrar al hombre, quien no tenía el dispositivo. La víctima es una persona con discapacidad que trabaja a través del apoyo de la Ley Especial de Servicios Sociales (LSS). El tribunal consideró que la acción del policía fue ilegal y constituyó un abuso de poder. La sentencia destaca la falta de justificación para el registro y la vulneración de los derechos del individuo. El caso ha generado debate sobre la necesidad de una formación adecuada para las fuerzas de seguridad en relación con la atención a personas con discapacidad.