Corea del Norte criticó duramente la reciente declaración conjunta emitida tras la cumbre entre Corea del Sur y la Unión Europea. El régimen de Pyongyang acusó al presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, de abandonar la “máscara de paz” y de adoptar una postura hostil. La declaración conjunta condenaba el programa de armas nucleares y misiles balísticos de Corea del Norte, así como sus amenazas a la seguridad regional. Según la propaganda norcoreana, la postura de Seúl demuestra que su política hacia Pyongyang no ha cambiado, manteniendo una línea de confrontación. El comunicado de Corea del Norte reafirma su postura de hostilidad hacia Corea del Sur y justifica su desarrollo de armamento como una medida defensiva. La reacción subraya la creciente tensión en la península coreana y la dificultad de retomar las negociaciones diplomáticas.