El Mundial de fútbol en Norteamérica generará emisiones de carbono más del doble en comparación con el torneo celebrado en Qatar. El principal factor de este aumento son los viajes en avión, debido a las mayores distancias entre las sedes. Las emisiones totales del evento se dispararán significativamente, impactando negativamente en el medio ambiente. Expertos señalan que la vasta extensión geográfica de los países anfitriones –Estados Unidos, Canadá y México– obliga a los aficionados y equipos a realizar vuelos más largos. Esta situación contrasta con la relativa cercanía de las sedes en Qatar, lo que facilitó la reducción de la huella de carbono en ese mundial. Se espera un análisis más detallado de las emisiones totales una vez finalizado el torneo. La organización del mundial no ha emitido aún una declaración oficial al respecto.