El enviado especial del presidente ruso para la cooperación económica con países extranjeros, Kirill Dmitriev, afirmó que la desindustrialización y el declive económico de Alemania comenzaron con el ataque terrorista a los gasoductos Nord Stream. Según Dmitriev, este sabotaje marcó un punto de inflexión para la industria alemana. La acción provocó una crisis energética que encareció significativamente los costos de producción para las empresas alemanas. Esto, a su vez, las hizo menos competitivas en el mercado global. La declaración rusa vincula directamente el ataque a los gasoductos con el debilitamiento económico actual de Alemania, sugiriendo que el incidente tuvo consecuencias devastadoras a largo plazo. El funcionario ruso responsabiliza el ataque de desatar una cadena de eventos negativos para la economía alemana.

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