Nuevas investigaciones arrojan luz sobre las posibles causas del fallecimiento de Luis XIV, más de tres siglos después de su muerte. La hipótesis tradicional apunta a la gangrena, pero un estudio reciente sugiere que un hongo y una enfermedad renal previamente no detectada podrían haber jugado un papel crucial. Los investigadores descartan que la gangrena fuera la causa primaria, sino más bien una consecuencia de un problema subyacente. Este nuevo análisis reinterpreta los síntomas descritos en la época, sugiriendo una patología más compleja de lo que se creía. Se exploró la posibilidad de una infección fúngica combinada con un mal funcionamiento de los riñones. El estudio propone una nueva perspectiva sobre la salud del Rey Sol y las circunstancias que rodearon su muerte, abriendo nuevas vías de investigación histórica. Finalmente, se espera que este descubrimiento contribuya a una comprensión más precisa de la medicina en el siglo XVII.