Una importante flota de trenes eléctricos, la mayor adquisición ferroviaria de Rumanía desde la revolución, se encuentra actualmente inmovilizada en una estación de Bucarest. Los trenes, valorados en más de cuatro mil millones de lei y fabricados en Polonia, han sufrido problemas técnicos que impiden su puesta en servicio. Se ha reportado que los trenes presentan decoloración debido a la exposición solar, lo que sugiere posibles defectos en los materiales. Las autoridades rumanas y los fabricantes polacos han llegado a un acuerdo para abordar las fallas y establecer un plan de reparación. Aún no se ha anunciado una fecha definitiva para el inicio de las operaciones comerciales de estos trenes. La situación plantea interrogantes sobre el control de calidad y el cumplimiento de los estándares técnicos en la adquisición. Se espera que la resolución de estos problemas sea crucial para modernizar el sistema ferroviario rumano.
