Nueva Jersey se ha convertido en el tercer estado de EE.UU., junto a Maryland y Connecticut, en prohibir a las empresas utilizar los datos personales de los consumidores para establecer precios más altos por el mismo producto o servicio. Esta nueva ley busca proteger a los consumidores de prácticas de discriminación de precios basadas en su información digital. La legislación impide que las compañías aprovechen algoritmos y análisis de datos para cobrar precios variables según el historial de navegación, ubicación u otros datos del usuario. Los defensores de la ley argumentan que esta práctica es injusta y puede llevar a que ciertos grupos de consumidores paguen de más. La medida representa un paso importante en la defensa de la privacidad de los datos y la equidad en el mercado. Se espera que inspire a otros estados a seguir el ejemplo y fortalecer la protección de los derechos de los consumidores en la era digital.