Los libros de texto y museos han sostenido tradicionalmente que el teatro griego antiguo era un dominio exclusivamente masculino. Según esta narrativa, los hombres interpretaban todos los papeles, incluyendo los femeninos, mediante el uso de máscaras y voces estilizadas. Sin embargo, nuevas evidencias sugieren que las mujeres no estuvieron totalmente ausentes de las representaciones teatrales. Este hallazgo desafía la visión uniforme que ha predominado tanto en el discurso académico como en las dramatizaciones populares. El descubrimiento obliga a replantear la comprensión actual sobre la participación social y artística de la mujer en la época. De este modo, se cuestiona la rigidez de los roles de género en las artes escénicas antiguas. La investigación propone una perspectiva más inclusiva y compleja sobre la historia del teatro griego.