Un cuadro robado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial será devuelto a los herederos de su legítimo propietario, gracias a una decisión judicial reciente en Argentina. La obra, un retrato de estilo barroco tardío, fue descubierta accidentalmente el año pasado en un apartamento cerca de Buenos Aires que pertenecía a Patricia Kadgien, hija de un exiliado nazi. Kadgien acordó ceder la pintura para evitar cargos penales por posesión de bienes robados. El cuadro formaba parte de una colección de más de 1,000 obras de arte saqueadas al comerciante judío Jak Goudstikker en 1940, tras la ocupación holandesa. La viuda e única heredera de Goudstikker planea exhibir temporalmente la pintura en el Museo del Holocausto de Buenos Aires para educar al público. La identificación inicial del cuadro provino de un anuncio de venta del apartamento de Kadgien, publicado en el periódico holandés Algemeen Dagblad. Kadgien y su esposo llegaron a un acuerdo con la fiscalía para renunciar a todos los derechos sobre las obras robadas y donar 4.8 millones de pesos a un hospital local, evitando así una condena.