La OTAN está llevando a cabo en Estonia el ejercicio médico "Vigorous Warrior", el primero de su tipo en más de dos décadas. El simulacro se centra en preparar a los equipos médicos para escenarios de "combates de alta intensidad" y un elevado número de bajas. Según el teniente coronel Indrek Olvet, médico jefe de las fuerzas armadas estonias, el ejercicio busca adaptar a los sanitarios a la realidad de ser potenciales objetivos de ataque. Olvet enfatizó que en futuros conflictos no se podrá contar con condiciones de trabajo favorables o "lujos". El entrenamiento busca mejorar la capacidad de respuesta médica en situaciones de guerra moderna y garantizar la atención a los heridos en entornos hostiles. La simulación implica la preparación para un gran volumen de pacientes y la necesidad de operar bajo presión y riesgo constante.
