La NASA enfrenta el fracaso de una ambiciosa misión para rescatar el telescopio espacial Neil Gehrels Swift Observatory, diseñado para detectar rayos gamma. A pesar de los esfuerzos, el satélite de rescate "Link" ha presentado problemas de control, complicando la operación. El Swift, lanzado en 2004 y con una vida útil prevista de solo dos años, ha permanecido operativo gracias a su valiosa contribución a la investigación de explosiones cósmicas. Sin embargo, la falta de propulsores propios y la reciente intensificación de las tormentas solares han acelerado su descenso hacia la atmósfera terrestre. Actualmente orbitando a 375 kilómetros de altura, el telescopio se acerca peligrosamente a la desintegración. Los científicos lamentan la posible pérdida de este importante instrumento para el estudio del universo. La misión de rescate, aunque sin precedentes, no ha logrado estabilizar la situación del Swift.