El parlamento de Birmania, respaldado por los militares, ha aprobado una ley que permite la pena de muerte para quienes secuestren o fuerzen violentamente a personas a trabajar en centros de estafas en línea. La ley, denominada "Ley Anti-Estafa en Línea", fue aprobada tras una sesión conjunta y anunciada en televisión por el presidente del parlamento, Aung Lin Dwe. Esta medida busca combatir el auge de las estafas en línea que involucran la trata de personas y la explotación laboral. La aprobación de la ley ha generado preocupación en la comunidad internacional sobre el uso de la pena capital. Se espera que la nueva legislación disuada a los operadores de estas estafas y proteja a las víctimas potenciales. La ley responde a la creciente preocupación por la proliferación de centros de estafas donde se obliga a individuos a realizar fraudes cibernéticos.