El líder de la junta militar birmana, Min Aung Hlaing, rechazó públicamente el consenso alcanzado con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) para solucionar la crisis política en el país. Hlaing hizo estas declaraciones durante un discurso ante el parlamento controlado por los militares, coincidiendo con su centésimo día en el cargo como presidente. Este rechazo representa un nuevo obstáculo para los esfuerzos diplomáticos destinados a restaurar la democracia en Birmania tras el golpe de estado de febrero. La ASEAN había propuesto un plan de paz que incluía el cese de la violencia y el envío de un enviado especial para mediar entre las partes. Al ignorar este acuerdo, la junta reafirma su postura y su control sobre la situación. La comunidad internacional observa con preocupación esta escalada y sus posibles consecuencias para la estabilidad regional. La negativa de Hlaing complica aún más las perspectivas de una resolución pacífica del conflicto.