El artículo analiza las fuertes críticas provenientes de sectores de la derecha extrema, encabezados por Elon Musk. La controversia se centra en la elección de una mujer negra para interpretar el papel de Helena de Troya. Según la autora Ida Östenberg, estas reacciones reflejan una indignación basada en conceptos erróneos sobre la historia. El texto sostiene que la idea de una Grecia antigua estrictamente blanca es, en gran medida, un mito. Asimismo, advierte que dicha narrativa es utilizada frecuentemente con fines políticos oscuros. El análisis cuestiona cómo la representación artística se convierte en un campo de batalla ideológico. Finalmente, se invita a reflexionar sobre la manipulación de la historia para justificar prejuicios contemporáneos.
