Tras 87 años, los restos del sargento de la policía checoslovaca Vilém Leher fueron sepultados en su pueblo natal, Vrbno pod Pradědem. Leher fue víctima de un ataque en septiembre de 1938 contra una estación de policía en Liptany, perpetrado por residentes alemanes radicalizados. El ataque resultó en la muerte de seis personas. Los cuerpos fueron inicialmente enterrados en una fosa común en Hlubčice, actualmente en territorio polaco. La exhumación y repatriación de Leher representa el cierre de un largo proceso de identificación y recuperación de víctimas de los disturbios fronterizos pre-guerra. Su reinhumo se produce como uno de los últimos actos para dar descanso final a las víctimas de este trágico episodio. El caso subraya la persistencia de las heridas abiertas por las tensiones étnicas del pasado.