El mes de Muharram, previo al calendario islámico, ha sido tradicionalmente reconocido como “Shahru’llah” o “el mes de Dios” desde mucho antes de los eventos de Karbala. La pregunta central reside en por qué este mes en particular recibe esta distinción entre los doce meses del calendario islámico. La tradición atribuye a Muharram una importancia especial dentro de la fe islámica, aunque las razones específicas de esta designación son objeto de reflexión y estudio. Se considera un período de profunda significación religiosa y espiritual para los musulmanes. La designación de "mes de Dios" implica un tiempo de devoción, introspección y conmemoración. El origen de esta práctica se remonta a tiempos anteriores a los sucesos históricos asociados a Karbala, sugiriendo una importancia intrínseca al mes en sí mismo.